Desde 2013 venimos hablando en idealista sobre la necesidad de preparar tu vivienda antes de sacarla al mercado; las técnicas inmobiliarias conocidas con el nombre de “Home Staging”. Hemos repetido, en contadas ocasiones, que no se debe vender un piso cargado y lleno de objetos personales. Tampoco se debe ver a personas o sus reflejos en las fotos que se muestren o publiquen. Pero, ¿sabes la razón científica que hay detrás de ello?

Estamos conectados para centrarnos en las caras de la gente

Los psicólogos han demostrado, estudiando los movimientos oculares de los sujetos cuando miran las fotos que se les presentan, que nos atraen innatamente las imágenes de rostros y personas. Según Colin Ellard, un neurocientífico de la Universidad de Waterloo que estudia el impacto del diseño urbano en la psicología humana, siempre que hay una forma humana en una imagen, el ojo humano se siente atraído hacia ella, más que por cualquier otro elemento de la imagen, impactando en la respuesta psicológica de la imagen. "Cuando ves un escenario con otras personas, esas personas inundan tu respuesta", dice. "Realmente nos centramos en las caras, especialmente en las imágenes que visualizamos".

Todo esto proviene de un mecanismo prehistórico en el que la supervivencia humana depende de la detección de otros seres vivos, ya sea porque necesitemos su ayuda o porque temamos su violencia, debemos reaccionar rápidamente y comprender sus motivos. Por lo tanto, el cerebro está preparado para detectar rápidamente a otros, sea cual sea la situación.

Ann Sussman, arquitecta y coautora de 'Cognitive Architecture: Designing for How We Respond to the Built Environment', ha tenido resultados similares en sus investigaciones. "En cierto sentido, una vez que la gente está en la acción de mirar, realmente no podemos 'ver' el lugar para lo que es", dice. "Nuestro cerebro, debido a su evolución, no nos deja hacer esto."

Para un fotógrafo que quiere capturar escenas arquitectónicas, donde el lugar en sí es el tema central, incluir una persona puede ser verdaderamente una distracción.

Tal vez el deseo de que los espectadores realmente "experimenten" el tema de una imagen es lo que impulsa a algunos fotógrafos a enfocar sus cámaras lejos de las personas. Los científicos creen que un lienzo arquitectónico en blanco puede ser más propicio para proyectar emociones, recuerdos y fantasías.

Ed Vessel es un neurocientífico centrado en neuro estéticas en el Instituto Max Planck de Estética Empírica, que se dedica a entender cómo las personas procesan experiencias estéticas. Cree que la falta de personas en una fotografía puede ayudar a los espectadores a imaginarse a sí mismos en la imagen, creando una experiencia potencialmente fascinante.

"Mirando un espacio donde hay signos reveladores de la vida humana pero no humanos, inevitablemente proyectamos nuestras experiencias allí, nuestros recuerdos, pensamientos sobre lo que podría estar pasando", dice Vessel. "Sucede casi como un lapso de tiempo en nuestra cabeza, un día completo pasado en un momento".

Este tipo de habilidad para proyectarse en una escena vacía podría dar al espectador un sentido de propiedad sobre el espacio mismo, dice Ellard. Citó la tendencia de los agentes inmobiliarios a eliminar cualquier efecto personal cuando muestran casas o apartamentos para que los compradores potenciales puedan imaginar el espacio como propio. "Cuando miramos espacios, vistas, nos sentimos atraídos por ellos. Hay una sensación de querer sentir la propiedad, la posesión de esos espacios", dice.

 

Lúmina Home StagingLúmina Home Staging

 

En esta foto vemos un espacio donde hay signos reveladores de la vida humana, como lo llama Vessel, pero no humanos. Gracias a una puesta en escena como en este ejemplo, podemos como potencial comprador proyectar nuestras experiencias a este espacio.

 

Las conclusiones de estas tres personas realmente confirman lo que llevamos escribiendo desde hace años: hay que presentar tu piso en venta sin personas, animales, u objetos personales. Todo esto distrae dado que nuestra mente está configurada para buscar personas y objetos personales, y una vez que lo has encontrado, no serás capaz en ver el resto de la arquitectura, ni el espacio. Es cierto que al ver otras personas, nos provoca emociones, pero estas emociones no nos dejan ver el espacio, ni nos dejan imaginarnos dentro de este espacio. Por lo tanto estas emociones no nos sirvan en el momento de vender un inmueble.

 

No olvides lo que intentas vender, la vivienda y sus espacios, y preparándolo de forma adecuada y profesional, fácilmente puede ser la diferencia entre vender o no vender.

Fuente: IDEALISTA